domingo, 24 de mayo de 2015

Pequeña reflexión de madrugada.

Me preguntaba yo, en plena víspera de las municipales, si no servirían tal cantidad de sobres de propaganda electoral, esta vez sin dinero dentro, apilados todos juntos para hacerlos arder a modo de hoguera y así calentar a los miles de desahuciados en la fría intemperie del invierno. Éso, o quizá sería más sencillo, y más lógico, dejarlos vivir en esas también miles de casas, hoy huérfanas desde que la burbuja, sí, la especulativa, estallase y las dejara sin nadie que les diese calor. Un calor que, paradójicamente, hoy escasea en aquellos destinados a acabar con el eco de soledad que reina en esas casas vacías, en esos miles de gélidos y hambrientos sin techo, que necesitan desesperadamente el cálido abrazo de cuatro paredes y una sopa caliente.


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