Sin creatividad solo somos máquinas. Pues, ¿qué son sino éstas? Simples instrumentos que sirven a un propósito, objetos que se mantienen a un océano de lejanía de conceptos como imaginación, astucia e improvisación: Están marcadas por unas pautas predichas que gobiernan sobre ellas.
Así, similar a esto, contemplo a la sociedad en la que me ha tocado vivir: Un cúmulo de personas que han nacido en serie y han muerto en su propio comienzo, pues en ellos siempre escasearán la lucidez y la libre decisión. Las pautas que nos someten no son menos sistemáticas que las que dirigen a las máquinas. Porque en nosotros reinan las instrucciones que escriben las grandes multinacionales y que nos plantan sobre nuestra espalda a modo de lastre, tan grande o más que el que fue la pesada Cruz para Cristo. Nos marcan un estilo y una moda que nosotros siempre seguimos, siendo entonces aquel pinocho que, lejos de obtener la virtud de la vida, se mantendrá impasible y quieto cual si de piedra más que de madera mágica se compusiese su cuerpo, manejado por los grandes poderes -los políticos y los económicos, la misma jerga es- a sus anchas.
Pero yo digo no. Digo no a un destino marcado en la fragua maldita de aquellos imbéciles. Digo no al poderoso caballero que es don dinero, convertido hoy en necesidad, cuando en verdad es un obstáculo para la libertad. Digo no al control, a la sumisión absoluta, al no pensamiento. Digo no al pastor y a su rebaño dócil. Digo y siempre diré no a todos aquellos que intenten abolir mi libertad, que quieran amansar mi voluntad y mis ideales. Digo no a no decir nada, a las bocas calladas y alimentadas de falsas esperanzas, de un futuro que no es sino siempre eso, lejano futuro que nunca llega. Nos mienten y yo digo no, porque puedo decirlo y porque quiero. Porque a mí no me van a atar de brazos y pies, ni mucho menos me van a amordazar ni encular con sus gilipolleces de control de masas. Tan solo diré que sí a una cosa: Que os vayáis al carajo todos aquellos que habéis convertido la vida en un juego. Que os jodan a todos vosotros que habéis hecho de la humanidad un producto en serie.
" Sin corazón solo seríamos máquinas " - Albert Einstein.
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